Cogió un cuchillo, como siempre lo hacía, lo sostuvo en a mano sintiendo el metal, el plástico y todas aquellas moléculas de oxígeno escondidas en el material. Echaba de menos lanzarlo, echaba de menos la incertidumbre de acertar en la diana o en una mano, echaba de menos la visión del cuchillo al impactar contra su objetivo y el sonido de una manzana al ser atravesada rápidamente de un lado al otro, pero lo que más echaba de menos era la reacción de sorpresa del público al ver su espectáculo.
Suspiró.
Suspiró.
Suspiró.
Picó la cebolla que tenía delante, empezó a llorar y no quiso cuestionarse si esas lágrimas eran por el olor o por los recuerdos.
Las metas de una escritora frustrada
viernes, 12 de abril de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
Hola
Este, mi segundo blog, es un desahogo para mi yo escritora, mi yo inventora, mi yo creadora, esa que a veces juega al escondite con las musas y que es como una niña pequeña esperando a que la saque a jugar al parque.
Este blog será su pequeño parque particular, donde ya no habrá miedo, donde ya no habrá mentiras y donde habrá muy poquito de mí y mucho de mis pequeñines.
Y para inaugurarlo que mejor que empezar con una buena dosis de secretos:
Este blog será su pequeño parque particular, donde ya no habrá miedo, donde ya no habrá mentiras y donde habrá muy poquito de mí y mucho de mis pequeñines.
Y para inaugurarlo que mejor que empezar con una buena dosis de secretos:
"Esa noche decidí irme a la cama pronto para no pensar de
más. Me puse mis auriculares y mi música a todo volumen y me encerré en mi
habitación. Una tras otra las canciones fueron pasando y no sé en que momento
me rendí a los brazos de Morfeo. Soñé algo bonito, lo sé, pero no recuerdo casi nada del
sueño, solo que salía un lago reflejando una cara sonriente. Unos ojos rojos me
miraban penetrantemente y un segundo después estaba despierta. Lunes. El peor
día de la semana oficialmente declarado por unanimidad de todo ser humano que
se tiene que levantar temprano."
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